9 cosas que nunca deberías decir a los padres de un recién nacido

Imagen tomada de Lunchbox Dad

Imagen tomada de Lunchbox Dad

Aquí os dejamos un interesante artículo que hemos encontrado en El Huffington Post (traducción del original en LunchboxDad.com); donde se cuenta la forma de dirigirnos a los nuevos padres para así no caer en la recurrencia de los comentarios que carecen de sentido y que pueden ser poco oportunos, bien por no saber que decir o por no tener ni idea sobre el tema. “¿Consigues dormir?, Y el bebé, ¿duerme toda la noche del tirón?, ¿Cuándo vais a tener el siguiente?…” Son ese tipo de preguntas que no ayudan al que acaba de ser padre.

Aquí os dejamos con esta entrada que incluye una guía con nueve consejos sobre lo que no hay que decir a las personas que intentan vivir con un recién nacido en casa.

Esperamos que os guste.

Beau Coffron – Imagen tomada de El Huffington Post

“Ahora que vuelvo a tener un bebé de un mes, cada vez tengo más claro que hay veces que la gente directamente no sabe qué decirme. Esta es la tercera vez que lo experimento, y los comentarios son siempre los mismos. Unas veces, las personas que no te conocen bien recurren a los tópicos por hablar de algo y, otras veces, la gente que no tiene hijos simplemente no tiene ni idea. No es su culpa; lo que ocurre es que nunca han pasado por ello.

Por tanto, considera esto una guía para informarte sobre lo que no hay que decir a las personas que intentan vivir con un recién nacido en casa. Algunos comentarios son preguntas, otros son afirmaciones, pero nada de esto debería salir por tu boca si quien tienes enfrente acaba de ser padre”.

1. “¿Consigues dormir?”

¿Tú qué crees? Los papás de recién nacidos normalmente van por ahí como si fueran extras de la serie The Walking Dead. Si ves que los padres de un recién nacido no tienen esa apariencia, probablemente sean inmunes al insomnio. Otra posibilidad es que los abuelos hayan caído como ángeles del cielo y por la noche se ocupen del diablillo, digo, del bebé. Esta es la pregunta del millón que siempre me hacen. No hace falta que preguntes; la respuesta siempre va a ser la misma.

2. “Dime si puedo hacer algo por ti”

Como si, con un recién nacido en casa, tuviera el tiempo o la energía para acordarme de quién me dijo “pídeme lo que necesites”. Mi capacidad mental es casi nula. Si quieres saber por qué, vuelve al punto número 1. Las preguntas que sí se pueden hacer son: “¿Qué puedo llevaros el jueves para cenar?” o “¿Quieres que mañana recoja a los niños de la escuela y los lleve al parque a jugar?” Sería un milagro que alguien se ofreciera de esa manera. No me digas que te llame si necesito algo; simplemente, dime lo que puedes hacer por mí y cuándo. Y, si puedes, trae algo de postre. Eso nunca viene mal.

3. “¿Qué tal tu mujer?”

Perfectamente. Acaba de sacar de sus entrañas una sandía por un agujero del tamaño de una naranja. No podría estar mejor. De hecho, quizás la semana que viene se va a correr una maratón; tiene ese antojo. Más bien, te sugiero que comentes algo así: “Espero que tu mujer se recupere pronto. Dime una sola cosa que pueda hacer por ti para que tengas un poco más de tiempo para cuidarla”.

4. “Y el bebé, ¿duerme toda la noche del tirón?”

Claaaro… Con dos semanas de vida, es una criatura extraordinaria de la naturaleza y duerme toda la noche. Y como duerme tanto, a mí me sobra el tiempo, por lo que he estado investigando sobre las últimas tendencias de moda. La que estoy probando ahora se llamaMuerto en vida. ¿Te gusta? Es la última moda, sobre todo entre los padres de recién nacidos.

5. “Ahora que tengo un cachorro, sé lo que significa tener un bebé”

¿De verdad? ¿Tú crees? La última vez que lo busqué, todavía era ilegal encerrar a un bebé en una caseta, aunque está estorbando o tú estás hasta arriba y no puedas más. ¿Y te has tenido que levantar para atender al cachorrito a las 2, a las 4 y a las 6 de la mañana? Tampoco creo que te hayas despertado esta mañana por el llanto de un bebé cubierto de caca hasta las axilas. En serio, los pañales no están diseñados para evitar que se salga, sino para dirigir la caca hacia la espalda del bebé. Bueno, podría seguir todo el día con esto, pero creo que os podéis hacer una idea.

6. Típico comentario de un desconocido en el supermercado cuando el bebé se pone a llorar y tú solo intentas hacer la compra tranquilo y mantener la cordura: “Parece que el bebé está cansado/tiene hambre/necesita que le cambien el pañal/etc”.

A ver, no te he pedido consejo, y lo más probable es que sepa exactamente lo que necesita mi bebé. Por desgracia, mi paciencia está a punto de agotarse, no me he duchado en cuatro días y, sinceramente, no me importa tu opinión en absoluto. Si de verdad quieres ayudar, deja que me cuele al pagar para poder salir cuanto antes de aquí.

7. “¿Cuándo te vas a traer al bebé?”

Tienes que entender que sacar a un recién nacido de casa puede ser tan estremecedor como desactivar una bomba en menos de 30 segundos. Además, los que no tienen ni idea siempre quieren tocar las manos de los recién nacidos, lo que hace que se expandan los gérmenes y las enfermedades. Por cierto, los bebés enfermos no duermen… nunca. Así que, gracias por la oferta, pero el bebé saldrá de casa cuando sea el momento.

8. “¿Cuándo vais a tener el siguiente?”

Aunque añadir otro cagón a la colección resulta muy tentador, de momento pospondremos la decisión para más adelante. La gente nunca debería tomar decisiones en situaciones de agotamiento o estrés, ni en medio de un cambio vital. Además, con el nuevo bebé, ya van tres. En cualquier caso, si los padres de un recién nacido tuvieran que tomar esa decisión en el momento, todos los niños serían hijos únicos.

9. “¿La paternidad ha valido la pena, teniendo en cuenta todo lo que has dejado de lado?”

El bebé es un milagro, y tenerlo ha sido uno de los mejores momentos de mi vida. Ya tiene un mes, y haría cualquier cosa por él. Ni los pañales sucios, ni las noches sin dormir, ni las canciones infantiles sin sentido son comparables con la alegría de ser padre. Nunca me arrepentiré de haber abandonado parte de mi libertad (y de mi sueño) para criar a mi hijo. Solo pido poder ser el padre que mis hijos merecen y, al mismo tiempo, conservar toda la diversión.

Este post se publicó originalmente en LunchboxDad.com

Traducido por Marina Velasco Serrano en El Huffington Post

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